La simple mención de las palabras Plata de Ley ya sugiere joyas de buen gusto. Esto es una realidad como un templo. Pero, ¿a qué se debe que se acompañe la plata del apellido “de Ley”?
El motivo reside en la propia naturaleza de la plata, un material muy maleable, que en estado puro resulta tan blando que las joyas se desharían como si fueran de plastilina. Te lo contamos con más detalle a continuación.
¿Qué es eso de “de ley”?
Al hablar de metales preciosos, como la plata o el oro, ley es sinónimo de pureza. Como hemos mencionado al comienzo del artículo, la plata es un material increíblemente blando, por lo que, en estado puro, no es adecuado para la fabricación de joyas.
Debido a ello, desde tiempos inmemoriales, para que la plata pueda ser moldeada y, al mismo tiempo, conserve la forma dada, se fusiona con otros metales. ¿Recuerdas cuando en el colegio estudiabas las aleaciones? Pues eso es precisamente la Plata de Ley, una mezcla de metales.
Una vez está claro que la Plata de Ley es una aleación, queda por explicar ¿por qué, a continuación de ese “apellido”, aparece el número 925? Esto tiene que ver con la forma de designar este material, según la Ley 17/1985 de España sobre los Objetos Fabricados con Metales Preciosos.
La palabra ley de la Plata de Ley se expresa en milésimas de pureza. Por tanto, cuando te encuentras con joyas de Plata de Ley 925, lo que debes entender es que la pieza está compuesta por 925 milésimas de plata pura y 75 de otro metal (normalmente, cobre).
En definitiva, Plata de Ley 925 significa que la joya contiene un 92,5% de plata pura y un 7,5 de otro material, aquel que le proporciona la rigidez necesaria para que el diseño de la pieza perdure en el tiempo.
¿Por qué existe legislación sobre la Plata de Ley?
Cuando en la década de los ochenta del siglo XX se decide elaborar una nueva ley sobre los objetos preciosos, España llevaba casi 50 años sin haber modificado su normativa al respecto.
Esta situación había dado lugar a 2 escenarios problemáticos. Por un lado, la comercialización de joyas de plata que, en realidad, no tenían plata o cantidades mínimas de este material. Por otro, que la regulación española no cumplía con lo establecido con la legislación europea ni internacional.
Desde la aprobación de la Ley 17/1985 de España sobre los Objetos Fabricados con Metales Preciosos, estos últimos son solo 3: oro, plata y platino. También quedaron definidas las milésimas “de ley”:
- Platino: 950.
- Oro de Primera Ley: 750.
- Oro de Segunda Ley: 585.
- Plata de Primera Ley: 925.
- Plata de Segunda Ley: 800.
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